We arrived to Kho Phi Phi Island in Thailand to spend a couple of weeks to rest after an exhausting 30 days African safari. Phi Phi islands are an amazing paradise where you can find everything from jungles to tropical beaches.

In Phi Phi Leh island, take pictures, rest and bask  in white sand beaches ,  kept us busy all day. Then, we recreate our view snorkeling with thousands of colour fish in a coral reef and enjoying a wonderfull sea sunset in Yongkasem Bay.

Around 9 o´ clock,  we arrived at the hotel to take a shower  and wait for dinner time when a loud siren began to ring in the village. Our first thought was that it was an ambulance but, suddenly, I remembered that in Phi Phi they have no cars or motor vehicles. I jumped out of bed and opened the door of the cottage to find out where the sound came from. In the streets, groups of people were running and screaming in all directions. “Something is so wrong here”, I thought. Appeared as a burst, the hotel concierge told us we needed to evacuate the village urgently: A major earthquake had ocurred off the coast of Indonesia! Was the same place where had beaten the tragic earthquake of 2004. At that time the tsunami swept all the island resulting in many dead and missing victims. After that, the island government had installed an alarm system to prevent another tsunami tragedy and we were hearing that same alert.

In seconds, I grabbed my camera, notebook, documents and a small bag with water bottles and other vital elements and escorted my wife evacuate. The first thing to look was the sea level:  Tide seemed normal and, so, I confirmed  that we had  time enough to keep us safe in Highlands.

We followed the evacuate trails to the the top of a hill, climbing around 50 meters walking across a narrow and selvatic path. At the top we found a group of young people in our very same scary situation.

Our group waited in the dark jungle, full of mosquitoes, about 3 hours waiting for news of the tsunami or some other indication. After midnight the authorities informed that the alarm was over. We could go back to the hotel and continue our holiday... But that night we couldn´t sleep at all just thinking about the threat of a furious sea.

 

Special Thanks : Victoria Bravo (Text Correction)

 

 

Llegamos a al archipiélago de Kho Phi Phi, situado al oeste de Tailandia, con la idea de pasar unos días de descanso luego de un intenso safari fotográfico por África. La idea de mi mujer era descansar, pero a mi me atraía mas el hecho de poder fotografiar una de las playas mas espectaculares del planeta.

Aquel día habíamos alquilado una embarcación para pasar la jornada completa en la isla vecina de Phi Phi Leh, haciendo fotografías y buceando en los arrecifes coralinos.

Con la puesta de sol llegamos al hotel, situado frente a la bahía Yongkasem. Ya nos encontrábamos disfrutando del aire acondicionado y dispuestos a mirar una película antes de dormir, cuando en el exterior comenzó a sonar una aguda sirena. Al principio pensé que podía tratarse de una alarma contra robo de algún automóvil, pero…. en Phi Phi no hay vehículos a motor. Me incorporé y abrí la puerta para ver que pasaba, allí mismo, en la calle, grupos de personas corrían en todas direcciones. Algo no andaba bien.  En ese minuto, llegó el conserje del hotel y nos informó que teníamos que evacuar la villa. Se había producido un gran terremoto en las costas de Indonesia, el cual disparó un alerta de Tsunami para toda la región. Recordemos que la isla de Phi Phi fue completamente arrasada por el gran maremoto del 2004 y luego de aquel trágico episodio habían instalado sistemas de alerta temprana.

Como una tromba regresé a la habitación, agarre mi equipo fotográfico, mi computadora portátil, unas botellas de agua y junto con mi mujer evacuamos el lugar. Lo primero que hice fue observar el nivel del mar. No había bajado la marea, lo que me confirmo que aun teníamos tiempo. Nos dirigimos por una de las rutas de evacuación hacia lo alto de un morro. Subimos unos 50 metros por un sendero selvático donde encontramos un grupo de jóvenes en la misma situación que nosotros a la espera que algo suceda.

Aguardamos allí por mas de 3 horas, en la selva oscura a la espera del tsunami o de alguna noticia. Pasada la medianoche dieron el informe que la alarma había cesado y que podíamos regresar al hotel y así lo hicimos, aunque la verdad no pudimos pegar un ojo en toda la noche ante la posible amenaza de un mar furioso pendiendo sobre nuestras cabezas.